Mi comentario a Otra ronda (Druk, 2020), de Thomas Vinterberg.

Thomas Vinterberg y Mads Mikkelsen

Este puente de mayo me ha dado ocasión para cumplir un deseo de ver una película con mis hijos y esposa. La película me ha llegado recomendada desde varios lugares que acostumbro a leer y escuchar. Por motivos personales que no vienen al caso confieso que la sinopsis de la película es ya motivante: un grupo de cuatro profesores cuya vida transcurre por cauces tranquilos, deciden poner en práctica una teoría de un filósofo a propósito de los efectos beneficiosos del alcohol para introducir alegría en sus vidas y mejorar su rendimiento como docentes.

Me centro en el análisis de los conceptos e ideas que para mí vertebran la película. Lo primero que destaco es el denominador común de los cuatro protagonistas: todos ellos están en un momento de sus vidas que podríamos definir como cómodo: los cuatro viven razonablemente bien, y han alcanzado una estabilidad laboral y personal. Todos han encontrado su sitio en el mundo. Sí, sin duda parecen vidas cómodas. Pero toda comodidad tiene una doble cara: por un lado, es una culminación y por tanto te permite sentirte dueño de tu destino, realizado, satisfecho, pero por otro otro también es el inicio de una caída hacia la decadencia. La gente tiende a pensar que el cumplimiento de su deseo implica alcanzar un estado en el que se puede permanecer indefinidamente, y olvida o sencillamente no cae en la cuenta de que ese “querer permanecer” ya es un declive, un debilitamiento de nuestra vida (Lyotard dice que deseo cumplido es deseo muerto). Al igual que una rosa, cuando culmina su floración, justo entonces empieza a marchitarse; no hay modo de permanecer en una floración-plenitud perpetua. Pues bien, algo así les va a pasar a los cuatro amigos. En este sentido la película la entiendo como la experiencia de una caída existencial, que para unos va a suponer una salvación, pero para otro una perdición. Si bien esa experiencia se asocia con momentos determinados de la vida, como la crisis de la edad madura, y de hecho he leído alguna crítica de la película que lo resalta, pienso que lo mejor es no ceñirla a un periodo en concreto de la vida, sino más bien como algo propio de la vida misma en cualquier momento y edad. De hecho, repárese en que los cuatro compañeros no están en la misma franja de edad.

El detonante de todo es la extravagante idea de un filósofo: es sensato beber, porque el hombre nace con un déficit de alcohol, y debemos ingerirlo para estar algo así como a la altura de lo que la vida es. ¿Qué es vivir? “Es estar relajado, sentirse preparado, ser musicales y abiertos, ser valientes” (cita textual). Curiosamente, todos ellos creen sentirse así, su vida cómoda bien pudiera adjetivarse con esas palabras. Pero el detalle está en que para el filósofo ese estado se consigue ingiriendo una cierta dosis de alcohol, y ninguno de ellos lo hace. ¿Cuál será entonces el problema?¿podría ser que realmente su relajación y preparación, su modo de estar abiertos y escuchar lo que sucede a su alrededor, y su arrojo y determinación no son tales?¿Podría ser que lo que ellos creen que es una vida buena, realmente no lo sea tanto? Esta es la idea que el filósofo inserta en cada uno de ellos y los deja desconcertados. Y más cuando esa misma noche los cuatro juntos terminan bebiendo más de la cuenta y haciendo cosas inusuales, jugando, en definitiva, desinhibiéndose y ello les hace sentirse bien. Sienten los “efectos de verdad” que es capaz de otorgarnos un poco de alcohol.

Deciden hacer el experimento de poner en práctica la tesis teórica del filósofo, y la película nos narra los efectos de todo tipo que provoca en cada uno de ellos:

Primero. En Martin (Mads Mikkelsen), le des-cubre la necesidad de dar un viraje en su práctica como profesor, tratando de tocar el interés de sus alumnos, de hacer su trabajo algo significativo en las vidas de estos. De ser un profesor aburrido y monótono llega a convertirse en alguien que hace de la Historia algo vital, que puede decir algo al presente (revitaliza el pasado) de cada muchacho. Pero paralelamente a nivel familiar el alcohol degrada su imagen y a ojos de sus hijos y esposa se está perdiendo, de modo que en ese proceso de caída irrumpe algo que estaba concomitante en su relación matrimonial pero que solo entonces acontece: su mujer le ha sido infiel. Su vida familiar y afectiva muestra entonces su cara real, no existe.

Segundo. En Nicolaj (Magnus Millang), le des-cubre que como profesor de psicología desarrolla su actividad del mismo modo que Martin, a saber, aburrido, intrascendente, y viendo los efectos que el alcohol ha tenido en el rendimiento escolar de éste, Nicolaj tratará de hacer lo mismo en su clase. Pero también a nivel familiar Nicolaj se desengancha de su familia, y su mujer termina poniéndole en una situación límite al hacerle elegir entre su vida bajo los efectos del alcohol o su familia con tres hijos pequeños que requieren cuidados y dedicación.

Tercero. En Peter (Lars Ranthe) le des-cubre que como tutor hay una relación estrecha entre el fracaso escolar de algunos alumnos y su incapacidad para gestionar la presión propia de los exámenes y las calificaciones. Este hecho obvio para todo profesor, y que usualmente sólo lo deja estar, volcando la responsabilidad de atenderlo al propio alumno, también lo encontramos en Peter: de ser un tutor poco observador y poco preocupado por los motivos del fracaso escolar, el alcohol no sólo le ayuda a él mismo a cambiar su percepción del problema, sino que también se da cuenta de que un poco de alcohol puede ayudar a algunos alumnos a desinhibirse y superar ese muro aparentemente infranqueable del miedo al fracaso. La experiencia del alcohol le permite ser un mejor tutor. Pero paralelamente, su vida como soltero entra en una espiral de alcohol constante que le pone en el límite de perderse y perder su trabajo.

Cuarto. En Tommy (Thomas Bo Larsen) le des-cubre el poder real que como profesor de educación física tiene el deporte para la integración de niños con dificultades para relacionarse con otros. La sensación real de que su trabajo es útil, de que ayuda a solucionar problemas concretos. Pero por otro lado cae en las redes del alcohol, y poco a poco el alcoholismo lo sume en una espiral que le ocasiona graves problemas laborales y finalmente lo arrastra al suicidio.

¿A dónde nos lleva la experiencia del alcohol?¿Qué nos ofrece la película? No pretende lanzarnos una valoración moral, y menos aún adoctrinar sobre lo que es bueno y es malo. Una de sus mayores virtudes es que no propone una visión maniquea y, por tanto, no es una invitación a ser abstemio. El final nos muestra todo lo contrario: la música, el baile y la alegría de personas que están bebiendo. Y al espectador le provoca la sonrisa y una inevitable sensación de alegría (maravillosa y memorable escena final de Mikkelsen). Pero también en ese baile aparece el recuerdo de Tommy, esa mirada de Martin al embarcadero donde no hace mucho se divertía con su amigo, a ese mar que se tragó su vida, una mirada que está a punto de quebrarle y provocar su llanto, recordando de nuevo los efectos fatales de ese mismo alcohol. En definitiva, yo diría que la película muestra ni más ni menos que la realidad del alcohol (en términos ontológicos, su ser), esto es, sus beneficios y sus riesgos. El alcohol potencia nuestra sensación de vivir (muy dionisíaco, muy nietzscheano), y nos permite abrir nuestra comprensión del mundo entorno y de nuestra propia vida y quehacer, con el fin de que la gocemos más intensamente. En este sentido tengo claro que estamos ante una película-de-formación (Bildungsroman) para los protagonistas, proceso de aprendizaje en el que tiene cabida como parte esencial la posibilidad siempre de un desenlace trágico (también muy nietzscheano), constituyendo esto último el otro lado, que el alcohol puede llegar a arrastrar nuestra existencia hacia su fin.

Un detalle final. Una de las virtudes narrativas de la película es su capacidad para mantenerte conectado a ella. Es lo que yo llamo una tonalidad afectiva (emocionarte, mantenerte atento) notable, con escenas muy dramáticas, momentos muy cómicos, otros entrañables, y la enorme escena final entendida como una alegre afirmación de la vida. En definitiva, siempre el recurso de los afectos para mantener al espectador enganchado a lo que se cuenta, tocando sus emociones, y que generalmente no se usa de manera eficaz (aburrimiento), pero que es una virtud muy encomiable de la película de Vinterberg. A los hechos me remito: mis hijos no se levantaron del sofá en toda la película, que dura casi las dos horas…. Contundente.

Otra ronda (Druk) 2020

Título original: Druk
Año: 2020
Duración: 116 min.
País: Dinamarca Dinamarca
Dirección: Thomas Vinterberg
Guion: Tobias Lindholm, Thomas Vinterberg
Fotografía: Sturla Brandth Grøvlen
Reparto:
Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe, Susse Wold, Maria Bonnevie, Dorte Højsted, Helene Reingaard Neumann, Martin Greis, Magnus Sjørup, Mercedes Claro Schelin, Frederik Winther Rasmussen, Silas Cornelius Van, Albert Rudbeck Lindhardt, Aksel Vedsegaard, Aya Grann

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s